jueves, 19 de abril de 2012

Prospección arqueolóxica en Meá, Día 1.


Llegó el gran día. Este Lunes, 2 de abril de semana santa del 2012, sería el primer día de trabajo de campo del proyecto de investigación histórico/arqueológica en el entorno de San Vicente de Meá.

Se iniciaría la prospección geofísica con el magnetómetro traido de UK, marca Bartington; un detector de fabricación artesanal (hecho por un ex-militar de la 2ª WW). El objetivo sería "pasarlo" por los los campos más idóneos de albergar restos arqueológicos seleccionados previamente para el estudio. Todos, a excepción (inexplicable) de los terrenos propiedad de Forestal del Atlántico, que, sin una respuesta coherente y de manera lacónica, y un tanto hostil, negó la autorización pertinente para poder actuar. Decepción generalizada.

Metidos ya en faena, y mientras el manipulador del aparato lo calibraba, ibamos posicionando la primera parcela, triangulándola en el entorno y estableciendo la primera cuadrícula de trabajo de campo, parte de una malla imaginaria con cuadrículas de 20x20, regidas por una hipotética línea maestra establecida a través de todo el terreno escogido.

El trabajo desde el primer momento se desarrolló con bastante rapidez, con casi todo el equipo cambiando los tramos de los carriles (espaciados a una distancia regular marcada por Stuart) a medida que se iba realizando las cuadrículas seleccionadas de esa primera parcela.

Por cuestiones de calendario (tengamos en cuenta que era el entorno de la iglesia, en Semana Santa) se decidió, en cuanto se finalizó la primera parcela, acometer el parking. para ello se planificó tranportando la malla al otro lado de la carretera (y controlando el tráfico rodado de la zona) y preparando los puntos base, antes de irse a comer.

Ya de tarde (tras una buena comida en el núcleo de Mugardos) se comenzó a estacar el aparcamiento y a realizar la primera cuadrícula. La dificultad de clavar los carriles en ese suelo compacto y endurecido de tanto uso vehicular dificultó notablemente la velocidad de trabajo, pero no obstante, se hizo. Tras finalizar la primera cuadrícula, se decidió cambiar de terreno y probar en otra de las parcelas seleccionadas (en el área más cercana a la iglesia de la parcela más alejada) hasta finalizar el día. Debemos resaltar que el trabajo de esta parte, fue realizado admirablemente con José Carlos, en el papel de manipulador del magnetómetro (eso si con ayuda del experto). Todos nos desplazamos hasta nuestros respectivas "bases" de operaciones...

Fín por hoy? no, aún no...

Llegada la nocturnidad a la "base" mugardesa (que contaba con la incorporación de un nuevo inquilino, Antón) se recibió una llamada (con alevosía) de José: Stuart había descargado los datos del primer día de trabajo, y nos decía:"...ha aparecido un muro, seguramente romano, en el aparcamiento..."

Felicidad y sorpresa colectiva... Continuará...

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